17 jun 2012


-EL ORIGEN DE LA LUNA-


Las investigaciones sobre el origen de la Luna pretenden comprender, en palabras de gente especializada tales como astrónomos, si la Luna es hermana o hija de la Tierra, o ha sido adoptada por ella.
Los astrónomos trataron de explicar el origen de la Luna con tres teorías bautizadas: “hermana”, “hija” y “adoptada”. La primera proponía que la Luna se formó, igual que la Tierra, por la compactación, por lo que era “hermana”. La de la “hija” proponía que la Luna se desprendió en alguna forma de la Tierra. La “adopción” proponía que la Luna fue capturada por el campo gravitacional de la Tierra.
-La de hermana supone que la Luna, al igual que el resto de cuerpos del Sistema Solar se formó cerca de la posición donde creció la Tierra, a partir de una porción de la nebulosa solar, mientras que en el centro se formaba el Sol.

-La de hija asume que se originó a partir de la Tierra y fue expulsada de ella, cuando ésta aún era parcialmente líquida y giraba con rapidez sobre su eje. A favor de esta idea está el hecho de que la densidad de la Luna es similar a la de las rocas del manto superior de la Tierra. En contra, que de ser cierta la hipótesis, el momento angular de la Tierra, tendría que haber sido mayor que el momento angular actual del sistema Tierra-Luna. Pero existe un principio que dice que en un sistema aislado, como el sistema Tierra-Luna, la cantidad total del momento angular ha de permanecer constante.

-La de esposa explica que la Luna ya estaba formada previamente en otro lugar alejado de la Tierra y que fue capturada por la Tierra y atraída a una órbita permanente a su alrededor.

 
Todas y cada una de las teorías poseía sus puntos fuertes y débiles pero la composición química de la Luna parecía plantear un grave problema a todas las teorías ya que aunque su densidad media es semejante con la densidad de las capas externas terrestres, las misiones Apolo, que trajeron a la Tierra unos 800 kilogramos de muestras de rocas lunares, dejaron bien claro que existen diferencias considerables en las concentraciones de elementos tales como el titanio, el potasio y el carbono.

http://cienciaysalud.laverdad.es/2_2_68.html


Ines Benito

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