17 jun 2012


Científicos obtienen células madre sin genes y a partir de proteínas.

Un equipo de investigadores alemanes y estadounidenses ha logrado un avance decisivo en las técnicas para la obtención de las codiciadas y prometedoras células madre.
El descubrimiento consiste en insertar proteínas en las células de forma que estas células vuelvan a su estado primitivo. Primero realizarón el experimento utilizando ratones . La importancia del logro radica en que la aplicación de esta técnica podría servir en el futuro para reemplazar el uso de las controvertidas células madres embrionarias, cuya obtención implica la destrucción de un embrión.
«Cuando se realizan intervenciones genéticas, puede conducir a una inactivación de otros genes o hasta a la degeneración celular», ha explicado Hans Schöler, «La adición de proteínas, en cambio, no constituye ningún riesgo para el genoma, según el estado de los conocimientos actuales».
Las células madre pluripotenciales inducidas por proteínas (piPS) obtenidas se desarrollaron formando tres tipos celulares básicos, a partir de los cuales, en el desarrollo embrionario se diferencian todos los tejidos y órganos. Desde hace años que muchos grupos de científicos dedican sus investigaciones a hallar un procedimiento semejante.
 Las células piPS se obtienen sin intervención genética, a diferencia de las células células madre pluripotenciales inducidas (iPS). Por lo tanto, "tienen menos cargas y las conclusiones que se pueden sacar a partir del análisis de ese tipos de células es más preciso". El equipo de investigadores colocó en el entorno de las células en principio cuatro proteínas de control. Las células las absorbían y las digerían en poco tiempo. Por este motivo, el ciclo tuvo que ser repetido cuatro veces, hasta lograr la reprogramación total de las células.

El próximo paso es la transferencia de la técnica a células humanas, ha dicho Schöler, quien al mismo tiempo ha advertido de que no se deben alimentar esperanzas prematuras
Schöler ha indicado que con las células piPS también se podrían analizar desarrollos de enfermedades y optimizar las terapias, al hacerlas más específicas para cada paciente.
  En el 2006, los biólogos lograron por primera vez reconvertir en una especie de células madre embrionarias a células adultas, con ayuda de cuatro genes de control. Posteriormente, necesitaron cada vez menos genes o los introducían solo temporalmente en las células. Ahora, los investigadores usaron proteínas, que son degradadas por las células


Informacion obtenida de :
Articulo realizado por: Patricia Carreño

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