Científicos
obtienen células madre sin genes y a partir de proteínas.
Un equipo de investigadores
alemanes y estadounidenses ha logrado un avance decisivo en las técnicas para
la obtención de las codiciadas y prometedoras células madre.
El descubrimiento consiste
en insertar proteínas en las células de forma que estas células vuelvan a su estado
primitivo. Primero realizarón el experimento utilizando ratones . La importancia del logro
radica en que la aplicación de esta técnica podría servir en el futuro para
reemplazar el uso de las controvertidas células madres embrionarias, cuya
obtención implica la destrucción de un embrión.
«Cuando se realizan
intervenciones genéticas, puede conducir a una inactivación de otros genes o
hasta a la degeneración celular», ha explicado Hans Schöler, «La adición de
proteínas, en cambio, no constituye ningún riesgo para el genoma, según el
estado de los conocimientos actuales».
Las células madre
pluripotenciales inducidas por proteínas (piPS) obtenidas se desarrollaron
formando tres tipos celulares básicos, a partir de los cuales, en el desarrollo
embrionario se diferencian todos los tejidos y órganos. Desde hace años que
muchos grupos de científicos dedican sus investigaciones a hallar un
procedimiento semejante.
Las células piPS
se obtienen sin intervención genética, a diferencia de las células células
madre pluripotenciales inducidas (iPS). Por lo tanto, "tienen menos cargas
y las conclusiones que se pueden sacar a partir del análisis de ese tipos de
células es más preciso". El equipo de investigadores colocó en el entorno
de las células en principio cuatro proteínas de control. Las células las
absorbían y las digerían en poco tiempo. Por este motivo, el ciclo tuvo que ser
repetido cuatro veces, hasta lograr la reprogramación total de las células.
El próximo paso es la
transferencia de la técnica a células humanas, ha dicho Schöler, quien al mismo
tiempo ha advertido de que no se deben alimentar esperanzas prematuras
Schöler ha indicado que con
las células piPS también se podrían analizar desarrollos de enfermedades y
optimizar las terapias, al hacerlas más específicas para cada paciente.
En el 2006, los
biólogos lograron por primera vez reconvertir en una especie de células madre
embrionarias a células adultas, con ayuda de cuatro genes de control.
Posteriormente, necesitaron cada vez menos genes o los introducían solo
temporalmente en las células. Ahora, los investigadores usaron proteínas, que
son degradadas por las células
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