
El niño fue concebido para salvar a su hermana de una grave enfermedad.
Hoy Megan Matthews, una niña británica de nueve años que nació con anemia de Fanconi, tiene la posibilidad de llevar una vida normal, gracias a un trasplante de médula ósea donada por su hermanito Max.
De hecho el bebé, que hoy tiene 18 meses, fue concebido con el propósito de salvar a Megan.
Aunque un par de casos en Europa han precedido al de esta niña, sí es el primero exitoso en el Reino Unido, donde el procedimiento, conocido como "Tecnica del bebe medicamento" , aún genera polémica.
La anemia de Fanconi es una enfermedad genética que causa insuficiencia de la médula ósea, lo que imposibilita la producción de glóbulos rojos. Por esa razón, Megan -cuyo organismo tampoco podía combatir las infecciones- debía someterse a transfusiones cada tres semanas.
El tratamiento para esta enfermedad es el trasplante de médula ósea, por lo general de un familiar compatible con el paciente receptor. Sin embargo, en la familia de la niña no había donantes adecuados; de hecho, no pudieron localizar a ninguno en el mundo.
Los papás de Megan, que siempre habían querido tener otro bebé, decidieron buscar por esta vía al donante ideal.
No obstante como la concepción natural sólo garantizaba una entre cuatro probabilidades de tener un hijo con tejido compatible (sin contar el riesgo de que el bebé naciera con el mismo trastorno genético de Megan), optaron por esta técnica.
¿En qué consiste?
Los papás de la niña se sometieron a un procedimiento de fertilización 'in vitro' en el laboratorio; se produjeron, con el esperma del padre y los óvulos de la madre, varios embriones.
A los tres días de crecimiento se analizaron los embriones y se seleccionaron dos que estaban libres del gen de la anemia de Fanconi y además eran compatibles con Megan.
Estos se implantaron en el útero de la madre. De ellos nació Max. Meses después fue sometido a un procedimiento para extraerle médula ósea.
En julio pasado, en el Hospital Real para Niños Enfermos en Bristol (Inglaterra), se eliminó, mediante quimio y radioterapia, la médula enferma de Megan. Esta fue remplazada por el tejido donado por Max. Poco después la niña empezó a producir glóbulos rojos sanos.
De acuerdo con los especialistas, desde entonces Megan no ha requerido transfusiones de ninguna clase y hoy sólo acude a controles semanales en el Hospital Addenbrookes en Cambridge.
"Antes Megan era una niña enfermiza que necesitaba muchísima atención médica. Hoy es una niña muy activa y me gustaría que pudiera seguir disfrutando una vida normal", dijo Mike Gattens, hematólogo pediatra.
Citada por BBC Mundo, Josephine Quintavalle, directora de la organización Opinión sobre Ética Reproductiva y quien critica la técnica, asegura que Max "debe su vida a su capacidad de tener un uso terapéutico para su hermana enferma, de otra forma no habría sido seleccionado para vivir. Ése es el gran problema ético".
Fuentes:
Video sacado de www.youtube.com
Edwin J. Luzarraga
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